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  DESDE LA CLINICA/MOQUILLO CANINO        
 


Moquillo canino

MVZ Jesús Marín Heredia

Una de las enfermedades más comunes en los perros es el moquillo y es de especial importancia por la mortalidad tan grande que llega a ocasionar, sobre todo cuando los animales afectados son cachorros. La prevención siempre será lo más importante, porque cuando la mascota ya está enferma, el médico veterinario puede intentar proporcionar los medios adecuados para que ella salga del problema, pero eso dependerá sobre todo de los mecanismos de defensa del mismo animal.

El moquillo o distemper canino es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los perros y a otros carnívoros como los zorros, coyotes y al dingo -perro salvaje australiano-, así como a otras especies como el hurón, el mink y las martas, al panda y al coatí. Probablemente afecte a felinos exóticos, pero no al gato doméstico. Es una enfermedad considerada como multisistémica, es decir, que provoca daños en múltiples órganos o sistemas corporales de los animales a los que ataca. El término moquillo, hace pensar a muchos propietarios de perros que la única manifestación de un animal enfermo es la respiratoria, pero no es así. El perro moquilloso puede tener convulsiones si es que el virus tenía afinidad por el sistema nervioso, vómito y diarrea con deshidratación severa cuando recae en el aparato digestivo, o problemas de piel por su afinidad por este tipo de células, entre otras muchas manifestaciones.

El virus que causa la enfermedad se conoce como virus del distemper canino es muy similar al virus del sarampión del humano, lo que en determinado momento puede ser de utilidad en la elaboración de vacunas. Cuando se utiliza una vacuna en un perro demasiado joven, ésta puede interferir con los anticuerpos con los que nace y que fueron proporcionados por la madre a través de la placenta o el calostro. Cuando se emplea una vacuna elaborada a base del virus del sarampión, el animal queda protegido contra el moquillo y no existe la mencionada interferencia de los anticuerpos maternos.

Existe sólo un tipo de virus, pero hay cepas virulentas con diferencias biológicas. Algunas cepas son apenas nocivas y por lo general inducen infecciones no evidentes, mientras que otras causan enfermedad aguda con elevada frecuencia de encefalitis y una alta mortalidad. Otras cepas tienen mayor afinidad por el aparato gastrointestinal y promueven una enfermedad debilitante con alta mortalidad, pero con una menor frecuencia de encefalitis.

Una cualidad de todas las cepas virulentas del moquillo es su capacidad de producir inmunosupresión, es decir, bajan las defensas del animal.

¿CÓMO SE PUEDE TRANSMITIR LA ENFERMEDAD?

La transmisión del virus del moquillo se da por contacto directo con las secreciones del animal enfermo. Un temor que con frecuencia tienen muchos propietarios de perros que ya padecieron de los estragos del moquillo en su casa y que por desgracia causó la muerte de la mascota, es que el virus permanezca en el ambiente y al adquirir un nuevo perrito éste se pueda infectar. Realmente no debe existir temor, ya que el virus es muy sensible a luz natural y la mayor parte de las ocasiones muere en pocas horas. Sin embargo, se puede recomendar la desinfección adecuada de los lugares donde estuvo presente el animal enfermo. El virus del moquillo no sobrevivirá a la acción del cloro doméstico. Con estas medidas se puede introducir con toda confianza a otro animal en este medio ambiente.

Otro de las situaciones que causan temor es que un perro recuperado de la enfermedad, pueda seguir transmitiendo el virus. Cuando esto llega a ocurrir en diversas infecciones, se le conoce como periodo de portador sano. En el moquillo no existe periodo de portador sano, sin embargo un perro puede mantenerse enfermo durante un largo periodo de tiempo, durante el cual puede seguir eliminando virus y por lo tanto, puede ser un medio de infección. Para evitar el contagio a otros animales se deberá aislar al animal enfermo.

Se ha estimado que entre el 50 y el 70% de los perros susceptibles llegan a tener infecciones que no son manifiestas, es decir, sin presentación de ningún cuadro o anormalidad, para posteriormente eliminar al virus del cuerpo. Se sospecha la existencia de susceptibilidad entre razas, pero aunque hasta la fecha este hecho no se ha comprobado, se menciona que las razas que tienen menor incidencia, mortalidad y secuelas son las razas greyhound, siberian huskie y alaskan malamute.

La prevalencia en cuanto a edad es mayor en los cachorros entre los tres y los seis meses de edad, pero a cualquier edad se puede ser susceptible. La infección en edad temprana se puede relacionar con la pérdida de la inmunidad materna.

¿QUÉ TANTO TIEMPO DESPUÉS DE QUE EL PERRO TUVO CONTACTO CON EL VIRUS, LLEGA A MANIFESTAR LA ENFERMEDAD?

La enfermedad tiene un periodo de incubación de 14 a 18 días, el virus usualmente penetra al organismo a través de aerosoles —estornudo- e inicialmente se replica en los ganglios linfáticos, que son órganos de defensa y de ahí migra a las tonsilas —amigdalas- y a los ganglios linfáticos bronquiales y retrofaríngeos. Esto ocurre de los dos a los cuatro días posteriores a la inoculación

De los cuatro a los seis días PI, la multiplicación viral ocurre dentro de los folículos linfoides del bazo, en el estómago y en el intestino delgado, en los ganglios linfáticos mesentéricos y en el hígado.

Con una adecuada respuesta inmune el virus puede eliminarse, pero si la respuesta inmune tarda en desarrollarse, el virus se disemina en muchos tejidos incluyendo la piel, teniendo como resultado una hiperqueratosis en los cojinetes de las patas -lo que comunmente conocemos como callos-. También puede diseminarse hacia las glándulas endócrinas y exócrinas y hacia los sistemas gastrointestinal, respiratorio, del aparato genitourinario y hacia el sistema nervioso central, teniendo como resultado la manifestación de la enfermedad con signos clínicos multisistémicos. Una de las manifestaciones que siempre se presenta en estos casos es la presencia de fiebre alta -más de 40 °C. A todo esto es a lo que se conoce como periodo de incubación, es decir, el tiempo que pasa desde que el virus entra al cuerpo hasta que el perro manifiesta signos de enfermedad es de 14 a 18 días.

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