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A la salida del cine, un hombre se acerca a una mujer que
trae un perro, la detiene y le dice:
-Disculpe que la moleste, pero no pude evitar darme cuenta
que su perro estaba realmente dentro de la película.
Lloraba en las escenas correctas, se movía nervioso
en su asiento en las partes aburridas y lo más sorprendente
es que se reía en las partes chistosas. ¿No le
parece raro este comportamiento?
-Sí respondió la mujer- ¡Es algo
muy raro... porque el libro no le gustó nada!
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