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Y PENSAMIENTOS |
La triste historia de Aurelio
Un día como cualquier otro, en las calles de Medellín,
Colombia, había una familia con una hermosa perrita raza
weimaraner, esa raza muy parecida a los labradores y que
tiene algo de galgo. Ella tiene unos ojos de búho,
amarillos por el borde y azul verdoso alrededor de la pupila, centro
de sus resplandecientes ojos, su pelaje es de color gris o café,
como dirían los expertos, aleonado, son grandes como de medio
metro y fuertes como un león y de su personalidad ni hablar,
son los animales más tiernos del mundo.
Para esta familia no era un día común y corriente
porque la hermosa perrita estaba a punto de tener crías y
sus amos tenían miedo porque no sabían qué
hacer. Entonces el niño más pequeño propuso
llevarla al veterinario y la familia estuvo de acuerdo con esta
opinión. En la clínica Pecas el doctor Álvaro
los atendió con mucho gusto. Después de mucho esperar
Álvaro salió del consultorio y dio una buena noticia
a la familia: tendrían más perritos, tan hermosos
como su madre. Más tarde, en la casa de la familia, todos
estaban muy alegres por le que había sucedido, viendo a la
hermosa perrita dando leche a sus crías, pobres, no sabían
lo que les esperaba.
Después de un mes las criaturas ya no eran criaturas si
no bestias corriendo por toda la casa, haciendo daños, la
familia estaba desesperada con todos esos animales en la casa sobretodo
con uno, el más necio e hiperactivo de todos los animales
que se haya visto. Entonces la familia desperada decidió
regalar a los perritos y a la madre también porque ya estaban
cansados de esta responsabilidad y pensar que tendría más
cachorros ¡les aterraba! No querían responsabilizarse
de tanto animalito, por lindos que fueran eran muy necios y demasiado
juguetones como para poder tenerlos a todos, entonces tomaron la
decisión de regalarlos a personas que los amaran y cuidaran
de ellos, como debe ser. Desafortunadamente a uno lo mandaron a
un parqueadero donde al pobre animalito le caía el agua de
la lluvia, a la familia no le importó porque este era el
famoso perrito hiperactivo de la camada, allí lo quisieron
por un tiempo, pero era tan necio, tan necio, que lo tuvieron que
amarrar a un poste y le tocaba dormir en un taller donde le dieron
el nombre Aurelio. Él fue creciendo en medio de los maltratos
de los trabajadores y golpes que le propinaban cada vez que ladraba
protestando por el trato que le daban pero no era escuchado y así
continuaron pasando los días y creció hasta tener
unos cinco meses, toda la gente que pasaba par su lado le pegaba
una patada, un puño, le tiraba una roca o le daba con una
tabla, el pobre perrito todas las noches se acostaba y pensaba ¿qué
he hecho de malo para que me traten así? ¿Será
que no habrá una familia o persona o tal vez un niño
que me amen, que tan solo quiera jugar conmigo? ¿Será
que habrá alguien que me saque de esta prisión?
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Anecdotario
Los niños y los animales de compañía siempre
nos sorprenden con sus acciones espontáneas y fuera de toda
regla, a veces los adultos no se quedan atrás. Muchos de
estos sucesos nos conmueven y la mayoría nos hace reír.
¿Quién que conviva con un animal no tiene entre sus
haberes una anécdota para compartir?
Confusión, sorpresa, heroísmo y mucho más
en el anecdotario de Mascotanet. ¡Cuéntanos tu anécdota!
Mándala a atusordenes@mascotanet.com
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