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| CABALLOS/EL
FIERECILLO DOMADO |
El fierecillo domado
(Segunda parte...)
Una vez que el potro ha cumplido dos años de edad se le
vuelve a confinar en el potrero para adaptarlo y acostumbrarlo a
permanecer en su caballeriza individual y al trato diario con el
asistente, además de continuar con la doma básica
para entrar a la tercera etapa en la que el trabajo de amansamiento
se realiza diariamente.
En la tercera etapa se coloca el bocado al potro y se le enseña
a mascarlo. Una vez que se ha acostumbrado a éste, se inicia
el trabajo para enseñarlo a alargar y flexionar lateralmente
el cuello, completando este trabajo con los desplazamientos laterales.
Cuando el caballo ha aprendido a flexionar y a estirar su cuello,
se inicia el trabajo a la cuerda para dar soltura al potro, trabajando
en círculo para motivar la flexión longitudinal de
su columna vertebral, afianzar y graduar su cadencia, así
como para permitir que el potro fije su cuello a la cruz. Durante
este trabajo, se enseña al potro el paso, el trote y el galope,
después a alargar o acortar su cadencia, a hacer altos, a
hacer transiciones de una cadencia superior a una inferior y viceversa.
En esta etapa, el empleo de la voz es de primordial importancia.
Una vez que el potro ha aprendido a trabajar en círculo,
obedece plenamente las ayudas de impulsión, se mantiene regular
y tranquilo en su cadencia, se complementa el trabajo en libertad
en el corredor elíptico, donde el caballo aprende a avanzar
con franqueza en su cadencia normal a ambas manos. Finalmente comienza
el trabajo de salto en libertad, también en el corredor elíptico.
Esta tercera etapa se complementa con la práctica diaria
de la natación, el tiempo y la distancia del ejercicio se
incrementarán gradualmente, sin que falte un buen baño
diario.
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