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CABALLOS DE LOS HEROES |
Los caballos de los héroes
(Segunda y última parte)
Al culminar la Revolución Francesa, se clausuraron las yeguadas
reales y al ser nombrado Primer Cónsul en 1799, Napoleón
reinstauró la apertura de siete yeguadas reales organizando
un programa de cría y entrenamiento intensivo para formar
caballos competentes en la milicia. Así, fundó tres
escuelas de equitación y fundó 30 depósitos
de sementales, cuando se convirtió emperador, lo que ocurrió
dos años más tarde, ya contaban con mil 500 sementales,
algunos de los cuales provenían de granjeros del lugar, pero
principalmente se trataba de sementales árabes que procedían
de Egipto y Palestina.
El más célebre de los caballos que acompañó
a Napoleón en sus innumerables batallas fue Marengo, un pura
sangre árabe de pelaje tordillo que había sido parte
de un botín en Abukir, Egipto. Se dice incluso que después
de haber derrotado a los austriacos, este semental fue el que utilizó
en la batalla de Waterloo en 1815. El noble animal, cayó
finalmente en manos de los británicos y lo compró
el teniente coronel J.J. W. Angerstein. Finalmente murió
a la edad de 35 años, y su esqueleto es conservado en el
Museo Nacional del Ejército en Londres. Además de
este caballo legendario, que se llegó a comparar con Bucéfalo
el fiel compañero de Alejandro Magno, Napoleón disponía
de otros 200 sementales de silla y enganche, todos eran de raza
árabe y de pelaje o capa tordilla y se caracterizaban por
ser animales enteros, o sea sin castrar. A lo largo de 20 años
Napoleón tomó parte en 70 batallas, murieron sólo
17 sementales.
Napoleón consolidó su poderío mediante sus
exitosas campañas militares y maniobras diplomáticas,
pero fue incapaz de establecer su nuevo orden en toda Europa, encontrando
oposición del Zar Alejandro I de Rusia. Obligada a abandonar
Moscú por las inclemencias del clima, la gran armada napoleónica
contaba con sólo nueve mil hombres de un total de 500 mil
con los que habían iniciado la campaña, más
de 30 mil caballos murieron de frío, desnutrición
y agotamiento. De los 4 mil caballos de los guardias, sólo
737 sobrevivieron, mientras que los de enganche y los de tiro de
cañones, murieron casi todos.
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