   |
| CABALLOS/CABALLOS
QUE HABLAN |
Caballos que hablan
(Tercera y última parte)
Las heces, la orina, y los líquidos del nacimiento, dan
información adicional a los animales. Así, las hembras
al parir huelen las secreciones del potrillo para reconocerlo y
desde ese momento lo reconocen como su hijo, los machos dominantes
huelen los excrementos y la orina de las hembras de su manada para
conocer el momento cuando son fértiles, además de
saber su estado de ánimo y de salud.
Desde luego este tipo de comunicación es difícil
de entender para los humanos porque culturalmente tememos al olor
del cuerpo y tratamos de ocultarlo.
La vista es parte de la comunicación entre caballos. Las
posturas y actitudes significan cosas especiales, como cuando una
hembra está receptiva sexualmente y separa las piernas, además
del espejeo eversión del clítoris para
llamar la atención del macho.
La posición de las orejas es uno de los recursos más
elocuente que tienen los caballos. Las orejas hacia atrás,
pegadas al cráneo, implican miedo o agresión, mientras
que las orejas hacia el frente simbolizan interés; las orejas
hacia los lados en posición horizontal pueden indicar reposo.
La cola es como una gran bandera que también manda señales
al exterior. La cola hacia arriba puede ser una demostración
de dominio, agresión o interés; asimismo la posición
del cuello y del resto del cuerpo se combina para comunicarse con
los demás caballos.
Y ¿por qué es importante saber todo esto? Porque comprender
el lenguaje animal nos puede ayudar en nuestra relación con
ellos, evitarnos mordidas y patadas, y facilita nuestro acercamiento
físico y afectivo con ellos. Aprender las posiciones y actitudes,
así como los sonidos pueden abrirnos un mundo maravilloso
hasta ahora reservado para los caballos, y ¿quién sabe?
tal vez algún día podamos descifrar los sonidos y
saber qué le pasa a nuestro amigo caballo.
|