Aspectos generales sobre oftalmología equina
MVZ MSc Alejandro Rivera Salgado
pMVZ Aytzeé Eloísa Piñón Cabrera
Las enfermedades oftálmicas no incapacitan a un caballo
tanto como una claudicación, aún así,
se les debe de dar la misma importancia y consideración
para el diagnóstico y tratamiento, debido a que si
cualquier enfermedad ocular persiste y no se trata a tiempo
puede ocasionar una enfermedad crónica o ceguera.
Una buena historia clínica es esencial para un diagnóstico
acertado y para la elección de la mejor terapia. La
raza y la edad son muy importantes para poder predecir alguna
lesión ocular en particular, pues algunas patologías
son específicas de cierta raza y de cierta edad como
la ceguera nocturna que ocurre con frecuencia en los potros
de raza apaloosa. La información general útil
para el diagnóstico oftalmológico incluye el
medio ambiente en el que vive el caballo, las enfermedades
previas del paciente y de sus familiares, las vacunaciones,
la dieta y el contacto con otros animales.
El examen oftalmológico de un caballo se dificulta
mucho, debido a que un caballo con dolor ocular o disminución
de la visión se vuelve temperamental y no cooperativo.
En animales que son demasiado nerviosos es necesario sedarlos
puede utilizarse xylacina y en caballos
más tranquilos con ayuda de bloqueos neurales regionales
usando lidocaína puede ser suficiente
para poder realizar exitosamente el examen. Un buen bloqueo
motor produce angostura de la fisura palpebral y flacidez
del párpado superior. El bloqueo de los nervios sensoriales
aumenta la paresis de los cantos lateral y medial.
ANATOMIA Y FUNCION DE LAS DIFERENTES PARTES DEL GLOBO OCULAR

Globo y órbita: La órbita se compone
de los huesos frontal, lagrimal, cigomático, temporal
y esfenoides. La órbita contiene al globo, a los músculos
extraoculares, al nervio óptico, a los vasos sanguíneos,
al sistema lagrimal y al tejido conectivo periorbital.
Párpados: En la parte externa están
compuestos por piel, en la parte media se componen de tejido
conectivo, del músculo orbicularis oculi y su
parte interna está compuesta por la conjuntiva palpebral.
Su función más importante es proteger al ojo;
al cerrarse crean una barrera física con el ambiente
y al moverse producen la distribución constante de
lágrimas a través de la película precorneal
para el mantenimiento de la salud del epitelio corneal y de
la conjuntiva.
Conjuntiva: Se divide en las porciones bulbar, palpebral
y nictitante. La conjuntiva bulbar normal es transparente,
cubre a la cara anterior de la esclera por lo que el color
blanco del ojo se debe a la esclerótica que se encuentra
debajo. Deben de verse los vasos conjuntivales. La conjuntiva
palpebral es un poco más roja que la conjuntiva bulbar
y recubre por dentro a los párpados. La conjuntiva
nictitante cubre al cartílago del tercer párpado.
Sistema lagrimal: Se encarga del drenaje de la película
precorneal que no se pierde mediante evaporación y
se compone de la punta lagrimal, los canalículos, el
saco lagrimal y el ducto nasolagrimal.
Membrana nictitante: También se conoce como
tercer párpado; la cara anterior es húmeda
y lisa con folículos linfoides y la orilla está
generalmente pigmentada. La carúncula está localizada
en la base de la membrana nictitante, adyacente al canto medial.
Su función es proteger al ojo. La glándula nictitante
es seromucosa y se encuentra en la base del cartílago.
Iris: Divide el segmento anterior del ojo en cámara
anterior y en cámara posterior. El color del iris en
la mayoría de los caballos va de un café medio
a un café obscuro, la pupila se encuentra elongada,
elíptica y horizontalmente. En el iris de los caballos
existen múltiples nódulos pigmentados a lo largo
del margen pupilar dorsal conocidos como corpora nigra o granula
iridica.
Córnea: Es transparente, avascular, húmeda
y sin pigmento, con un contorno suave y llano. Se compone
de cuatro capas que son epitelio, estroma, membrana de Descemet
y endotelio. Su transparencia está dada por células
avasculares y el acomodamiento de fibras de colágeno.
Esclerótica: Es delgada y contiene vasculatura
y nervios que van hacia todo el ojo. El estroma profundo escleral
es relativamente acelular y contiene poco colágeno.
Cámara anterior: Está delimitada por
la córnea, por el ángulo iridocorneal de filtración,
por el borde anterior del iris y por la zona pupilar; se comunica
con la cámara posterior. Está llena de humor
acuoso que es un fluido acelular y claro que provee de oxígeno
y nutrientes a la córnea, al cristalino y al humor
vítreo, además mantiene la presión intraocular.
Cristalino: Es biconvexo, transparente y asimétrico,
consiste en una cápsula fuerte, relativamente inelástica,
la parte media suave y un núcleo duro que se vuelve
denso con la edad. Su cara anterior está en contacto
parcial con la cara posterior del iris y su cara posterior
es soportada por la fosa patelar, que es una depresión
del vítreo.
Cámara posterior: Está delimitada por
el iris, el cuerpo ciliar y el cristalino.
Humor vítreo: Es un gel normalmente claro que
ocupa la mayor parte del volumen ocular. Es una solución
diluida de sales, ácido hialurónico y proteínas.
El volumen en un adulto es de aproximadamente 28 mililitros.
Fondo ocular: Es la base del segmento posterior, localizado
entre el vítreo y la esclera formado por la retina,
el epitelio pigmentado retiniano, la coroides incluyendo
al tapetum y el nervio óptico. La visión
es el resultado acumulativo de la interacción compleja
del fondo del ojo con las vías centrales visuales.
METODOS DE DIAGNOSTICO
Durante el examen oftálmico se utilizan diferentes
pruebas diagnósticas bajo el siguiente procedimiento
sistemático:
Reflejo palpebral y de amenaza: es la evaluación
neurológica de la respuesta al movimiento de la mano
cerca del ojo del paciente cuando éste no se lo espera.
Respuesta pupilar hacia la luz y tamaño de las
pupilas tanto en luz como en obscuridad: se evalúa
la rapidez de la respuesta pupilar a la luz, la extensión
de la miosis y la habilidad de mantener miosis ante la estimulación
luminosa constante.
Cultivo córneo/conjuntival y citología:
son útiles en el diagnóstico y en la clasificación
de las enfermedades corneales y conjuntivales, sobre todo
en condiciones extraoculares crónicas, severas y no
responsivas. Los cultivos deben realizarse antes de cualquier
administración de gotas, ya que la mayoría de
los fármacos contienen sustancias bacteriostáticas.
Los anestésicos tópicos son utilizados para
recolectar el material citológico. Para obtener un
raspado conjuntival se evierte el párpado inferior
y la superficie conjuntival ventral se frota vigorosamente
con una navaja de bisturí. Para obtener una citología
corneal, se utiliza la parte sin filo de la punta de una navaja
de bisturí para remover gentilmente las células.
Prueba de Schrimer: debe realizarse antes de
que se apliquen fármacos, se utiliza para medir los
aspectos acuosos de la lágrima. La punta redondeada
del papel de la prueba está doblada mientras permanece
en su sobre y se posiciona sin contaminar en el fórnix
conjuntival en los tercios lateral y medio del párpado
inferior; después de un minuto se retira el papel y
se mide sobre una escala milimétrica que se encuentra
en la envoltura. El valor normal en equinos es de 15 a 20
milímetros.
Tinción con fluoresceína: la fluoresceína
se usa para demostrar la presencia o ausencia de úlceras
corneales. La tira de papel se dobla sobre su eje largo y
se deja que escurra una gota de solución oftálmica,
esta tira humedecida se pone en contacto con la conjuntiva
bulbar dorsal y la fluoresceína se transfiere a la
película precorneal; entonces se permite que el animal
parpadee, distribuyendo la fluoresceína sobre la superficie
corneal completa. La fluoresceína es hidrosoluble y
el epitelio corneal es selectivo a lípidos y previene
una penetración corneal apreciable por la fluoresceína,
en presencia de un defecto del epitelio de la córnea,
la tinción difunde rápidamente al estroma corneal
lo que es indicativo de úlcera o erosión corneal.
Medición de la presión intraocular:
se puede estimar por compresión digital, por tonometría
de Schiotz o por tonometría de aplanación.
La presión intraocular PIO se afecta
por variaciones diurnas, medicaciones tópicas y sistémicas,
contracción de los músculos extraoculares, presión
osmótica, presión sanguínea e inflamaciones
intraoculares. Cuando se utiliza un tonómetro electrónico
de aplanación los valores normales de la PIO en caballos
son de 25 +/- 7 milímetros de mercurio -Hg.
Oftalmoscopía directa: se denomina directo
debido a que el lente condensador no se interpone entre el
oftalmoscopio y el ojo del paciente, la persona que realiza
el examen tiene una imagen óptica directa del ojo del
paciente.
Oftalmoscopía indirecta: para realizarla se
dirige hacia el ojo una luz poco luminosa y se interpone un
lente condensador entre la fuente de luz y el ojo, la luz
reflejada entonces también es condensada por el mismo
lente para formar una imagen virtual invertida y reversa entre
el lente y la fuente de luz.
EXAMINACION
Visión: Debe observarse al animal cuando camina
en su medio ambiente; si está ciego puede presentar
la mirada fija, pasos agrandados, chocar o rehusar a moverse
en un ambiente extraño. Para revisar cada ojo independiente
del otro, se debe tapar el ojo contrario al que es examinado
y revisar la respuesta de amenaza y la reacción de
colocación visual.
Órbita: Se debe revisar la simetría,
posición de los párpados, relación ojo-órbita,
posición de las pestañas y la integridad del
globo ocular. Se puede observar la presencia o ausencia de
estrabismo o nistagmo, deformidades o agrandamientos de la
órbita. La función de los músculos extraoculares
se evalúa por los reflejos tónicos del ojo;
cuando se mueve la cabeza hacia arriba y hacia abajo, hacia
la derecha y a la izquierda, ocurre un nistagmo optocinético.
La habilidad del animal para seguir el movimiento de un objeto
sin mover la cabeza también ayuda a evaluar la función
de los músculos extraoculares.
Nervios craneales: Los pares craneales II nervio
óptico y III nervio oculomotor se
revisan mediante la respuesta pupilar hacia la luz, este examen
se debe realizar en un área obscura mediante un transiluminador
con luz brillante. La posición ocular y la habilidad
para seguir el movimiento evalúan los pares craneales
III, IV nervio troclear y VI nervio abducente
que son inervalos por los músculos extraoculares. La
retracción del músculo retractor bulbar, que
es inervado por el VI par craneal, causa retracción
del globo y prolapso pasivo de la membrana nictitante. La
inervación sensorial de los párpados y de la
córnea se deriva de ramas del par craneal V nervio
trigémino; la sensibilidad corneal se evalúa
mediante un toque a la superficie corneal con un cotonete.
La inervación motora de los párpados es dada
por ramas del VII par craneal rama auriculopalpebral
del nervio facial.
Párpados: Algunos daños muy severos
en el ojo ocurren cuando los párpados no cierran apropiadamente.
Las lesiones ocurren con frecuencia en el equino y son resultado
de alteraciones en la función debido a rasguños
o pérdida de tejido; es importante revisar también
la dirección de las pestañas. Se debe de revisar
la posible aparición de masas en el borde de los párpados
examinando la cara de los párpados cerrados con el
dedo.
Aparato lagrimal: La punta nasolagrimal se localiza
en la parte medial del párpado superior y del inferior
cerca de la unión mucocutánea. El orificio distal
es localizado en la unión mucocutánea en el
piso de la narina. El correcto drenaje del conducto nasolagrimal,
es evaluado mediante el pasaje de fluoresceína a través
del conducto nasolagrimal mediante canulación distal
de la abertura nasolagrimal durante cinco minutos con un catéter
flexible de polietileno y mediante la inyección de
10 a 15 mililitros de solución salina estéril
a través de este sistema.
Conjuntiva: La conjuntiva palpebral se examina por
eversión manual de los párpados superior e inferior.
La citología conjuntival se utiliza para el diagnóstico
de alguna infección o inflamación intensa en
particular, mediante previa instilación de anestésico
local proparacaina al 5%.
Membrana nictitante: Requiere anestesia tópica
para la evaluación de las caras anterior y posterior
en busca de masas o cuerpos extraños.
Esclera: Se evalúa desde el limbo hasta cerca
del ecuador; se inspeccionan los aspectos posteriores moviendo
la cabeza del paciente hacia diferentes direcciones. La esclera
debe revisarse para notar cambios en color, masas anormales
y heridas o laceraciones.
Córnea: Se realiza con una fuente de luz ligera
y magnificación lentes de aumento o con
una lámpara de hendidura para biomicroscopía.
Cámara anterior: Se evalúa desde los
aspectos anterior, lateral y dorsal usando magnificación
y una fuente de luz dirigida.
Iris: Se examina con una fuente de luz dirigida y
magnificación para evaluar color, forma, tamaño
de la pupila, superficie y movimiento.
Cristalino: El lente completo puede ser totalmente
valorado utilizando midriáticos o en casos en los cuales
la pupila se encuentre ya dilatada. En el caballo, el centro
óptico del ojo es el polo posterior del cristalino.
Humor vítreo: La porción anterior puede
examinarse usando iluminación focal y magnificación;
el aspecto posterior se examina por oftalmoscopía o
con la lámpara de hendidura con lentes adicionales.
Fondo del ojo: Se examina al último y requiere
oftalmoscopía directa e indirecta y se facilita con
la dilatación de la pupila. Del fondo ocular se evalúan
cambios en la apariencia normal, patrones vasculares, atenuación,
congestión, cicatrices, alteración en el color,
cambios en la pigmentación y focos de inflamación.
El disco óptico debe examinarse también en busca
de alteraciones de la forma, tamaño, color, presencia
de masas y agujeros o colobomas.
ENFERMEDADES OFTALMOLOGICAS MAS COMUNES EN EQUINOS
La posición lateral y prominente de los ojos de los
caballos, su tamaño y su actividad los predispone sobre
todo a traumatismos oculares. A continuación se mencionan
las enfermedades más comunes en los ojos de los equinos:
Párpados:
triquiasis, ectropión, entropión, blefaritis
bacterianas, alérgicas, parasitarias o micóticas,
meibomitis inflamación de las glándulas
de meibomio, traumatismos que ocasionen laceraciones
o contusiones, colobomas ausencia de porciones de los
párpados o de la unión mucocutánea,
dermoides piel en lugares anormales y neoplasias.
Las cilias aberrantes o distiquiasis pueden emerger de los
espacios entre los ductos de las glándulas de meibomio.
Las cilias ectópicas emergen de la conjuntiva palpebral
y son del mismo color que el pelaje del animal. Es importante
mencionar que en equinos es muy común y peligroso el
tumor de células escamosas en los párpados.
Globo: en los caballos ocurre con frecuencia microftalmia
anomalía congénita en la cual el ojo no
se desarrolla, phitis bulbi encogimiento del globo
que ocurre con frecuencia después de un traumatismo
o de severa infección o inflamación intraocular,
estrabismo frecuente en caballos de raza apaloosa
y exoftalmos ocasionado por traumatismos, neoplasias,
infecciones severas y cuerpos extraños.
Conjuntiva: folículos linfoides excesivos,
vascularidad incrementada, cuerpos extraños, cilia
ectópica, glándulas tarsales obstruidas, dermoides,
conjuntivitis, infecciosa, alérgica, química,
micótica y parasitaria, amiloidosis engrosamiento
de la conjuntiva y párpados con formación de
múltiples nódulos tumorales, neoplasias,
hemorragias, laceraciones, crecimientos anormales y edema
quemosis sobre todo debida a traumatismos.
Membrana nictitante: sus anormalidades más
comunes son la eversión del cartílago, traumatismos,
habronemiasis, neoplasias adenocarcinoma, prolapso
de la glándula, cuerpos extraños, conjuntivitis
folicular, hiperplasia de la glándula secretora y agrandamiento
del tejido linfoide bulbar.
Sistema lagrimal: queratoconjuntivitis seca, disgenesis
del sistema lagrimal de drenaje, estenosis u oclusión
del sistema de drenaje lagrimal.
Esclera: agrandamiento y congestión de las
venas episclerales cuando ocurre glaucoma. Ocurre hiperemia
de los vasos episclerales en asociación a condiciones
inflamatorias. Pueden ocurrir hemorragias por traumatismos.
Es común la aparición de carcinoma de células
escamosas.
Córnea:
las enfermedades o daños corneales son los problemas
más comunes en la oftalmología en equinos, con
frecuencia ocurre pérdida de la transparencia edema
o infiltración, neoplasias, dermoides, pannus
congénito, atrofia corneal, queratopatía inducida
por radiación, opacidad, vascularización, pigmentación,
resequedad, crecimientos anormales, quemaduras, cuerpos extraños,
laceraciones, cambios en el contorno y ulceración.
El problema más común y grave es la queratitis
inflamación corneal que puede ser superficial,
parasitaria, crónica, viral, pigmentaria y ulcerativa
que es la más peligrosa sobre todo cuando se contamina
con hongos y con bacterias y se convierte en absceso del estroma
corneal o úlcera destructora de colágeno pudiendo
ocasionar descementocele, prolapso de iris y endoftalmitis.
Cámara anterior: el problema más grave
es el glaucoma aumento de la presión intraocular
que ocasiona un daño en el nervio óptico y en
la visión irreversible. El aumento de proteínas
en el humor acuoso, cuando es visto por una fuente de luz
focal da la apariencia de luz pasando a través de humo,
esto se conoce clínicamente como flama acuosa indicadora
de uveitis. También se puede encontrar la presencia
de sangre, neoplasias, sinequias, cambios en la profundidad,
parásitos y cuerpos extraños.
Iris: con frecuencia se encuentran quistes que no
deben confundirse con la corpora nigra normal los quistes
son translúcidos. En la iritis aguda el iris se encuentra
congestionado e inflamado con pérdida de detalle y
se puede volver más obscuro con la cronicidad. Se pueden
encontrar también cuerpos extraños, aniridia
ausencia congénita de iris sobre todo en caballos
belgas y en cuarto de milla, atrofia de iris, membranas
pupilares persistentes, coloboma, hiperplasia de la corpora
nigra. Un problema común y recurrente en equinos es
la uveitis, y es importante diagnosticarla a tiempo pues casi
siempre se acompaña de enfermedades sistémicas.
Se clasifica en aguda y crónica. Los signos incluyen
dolor, fotofobia, epífora, blefaroespasmo, párpados
cerrados fuertemente, enoftalmos por retracción del
globo, protrusión del tercer párpado y dificultad
para la examinación.
Cristalino: las cataratas nucleares con frecuencia
son estacionales, mientras que aquellas que afectan el ecuador
o la corteza posterior con frecuencia son progresivas. Las
cataratas focales se localizan en varias partes dentro del
cristalino. Las cataratas deben de diferenciarse de la esclerosis
nuclear que se identifica como una zona azul limitada al núcleo
del cristalino que no obstruye la visualización oftalmoscópica
del fondo y no impide la visión. En equinos es común
la luxación del cristalino ocasionada por traumatismos.
Humor vítreo: las anormalidades del vítreo
vistas con frecuencia son filamentos vítreos, hialosis
asteroide, membranas, hemorragias, neoplasias e infiltración
con células inflamatorias. La sinquisis centelleante
son las opacidades que ocurren cuando hay licuefacción
del vítreo.
Fondo del ojo: los problemas más comunes son
el despredimiento de retina, hipoplasia o displasia corioretinal.
El edema e inflamación del disco óptico ocurre
con neuritis óptica, la cual se caracteriza por ceguera.
También puede ocurrir mielinización del disco
óptico. Se observan también variantes en la
pigmentación, mielinización de los axones ganglionares,
persistencia de la arteria hialoide, colobomas, pigmentación
del epitelio retiniano, hemorragias retinianas, atrofias retinianas,
retinopatías pigmentarias, seniles o isquémicas,
retinitis, corioretinopatías, atrofia del nervio óptico
y neoplasias.
MVZ MSc Alejandro Rivera Salgado
Catedrático Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
UNAM
Clínica para equinos.
Correo electrónico: arisa@avantel.net
pMVZ Aytzeé Eloísa Piñón Cabrera
Egresada Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia UNAM
Correo electrónico: aytzee@yahoo.com
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