Antecedentes
de la Acuariofilia
MVZ Víctor Sebastián Méndez Tapia
La vida se inició en los mares primitivos
hace aproximadamente cuatro mil millones de años, y a pesar
de una importante transición muy posterior hacia tierra firme,
ha continuado evolucionando en los hábitats acuáticos
hasta hoy. El resultado de estos miles de millones de años
de cambio gradual es una impresionante diversidad en la vida acuática,
que va desde los microscópicos animales unicelulares hasta
el calamar gigante y los monstruosos tiburones, desde las bellas
y delicadas anémonas de mar, corales y esponjas hasta los
grotescos pejesapos abisales y otros habitantes de las profundidades
marinas.
A diferencia de la tierra firme, el mundo subacuático
ofrece un espacio vital de tres dimensiones, que es habitable por
distintas especies de peces en prácticamente todas sus zonas.
A pesar de que el 70% de la superficie terrestre está cubierta
de agua, este mundo subacuático es invisible para la mayoría
de los hombres excepto para unos pocos afortunados.
Aunque no se sabe cuándo se mantuvieron
peces en cautividad por primera vez ni cuál fue la causa,
se puede deducir, de acuerdo a los registros de grandes civilizaciones
antiguas, que era para disponer fácilmente de una fuente
de alimento fresco. El pez rojo o carpín dorado,
especie nativa de China, ha sido criado por su belleza desde hace
más de cuatro mil 500 años. Aproximadamente en el
año 2000 a.c. los chinos, desde entonces expertos en piscicultura,
hacían eclosionar artificialmente huevos de peces. Hacia
el siglo X a.c. se fabricaban ya medicamentos elementales para peces;
entre otros, la corteza del álamo era útil contra
los insectos y parásitos del pez rojo. En el año
475 a.c., Fan Lain escribió que el cultivo de carpas
se había asociado con el del gusano de seda, cuyas heces
servían de alimento para los primeros.
Hace unos cuatro mil años las tierras del
creciente fértil del Tigris y el Eufrates eran mucho más
húmedas y fértiles que hoy. Fue entonces cuando los
sumerios construyeron en los templos los primeros estanques para
peces, costumbre imitada más tarde por los asirios y otros
pueblos.
Entre los egipcios la historia es muy distinta.
El alto nivel de su representación artística ha permitido
identificar los peces de sus estanques; aun más, momificaban
algunos ejemplares de sus especies más importantes, entre
ellas varias de tilapia -un pez muy valioso en la región
y la pesca en el Nilo. Los egipcios añadieron una nueva dimensión
al aspecto funcional de los peces de estanque: la recreación.
Sus murales representan la pesca con caña y sedal, que probablemente
practicaban por diversión. También rendían
culto a los peces.
Se tienen noticias de cultivo de peces que datan
del tiempo del Imperio Romano, cuando se explotaron los medios de
cultivo e incluso se transportaban huevos fecundados y es posible
que fecundaran los huevos externamente manipulando a los peces.
Los informes sobre los peces son escasos en Occidente
tras la caída del Imperio Romano de Occidente: Casiodoro
490 al 585 a.c-. menciona que se capturaban carpas vivas del
Danubio que eran llevadas a Ravenna; para ofrecerlas al rey Teodoro.
Los criados de Carlomagno vendían peces vivos que criaban
en estanques.
El romano Marco Terencio Varro escribió
en su libro "Dere rústicas" sobre dos tipos de
estanques para peces: de agua dulce, mantenidos por los campesinos
como fuente de alimento y beneficio, y los de agua salada, que sólo
poseían los aristócratas ricos para entretener a sus
huéspedes.
Los acuarios al estilo moderno aparecieron durante
la primera mitad del siglo XIX, a partir de una reunión de
la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia
celebrada en 1833. En ella se mostró que las plantas acuáticas
absorbían dióxido de carbono y emitían oxígeno,
beneficiando con ello a los peces. El primer intento por mantener
peces marinos vivos y en el agua en buenas condiciones mediante
el uso de plantas se llevó a cabo en 1846, y sólo
seis años más tarde apareció el primer acuario,
construido en el jardín zoológico de Londres. A finales
del siglo XIX muchas casas tenían acuarios como los de hoy,
y el invento del calefactor y el termostato permitieron más
tarde mantener en cautividad peces más exóticos.
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