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| ACUARIO/¡AUXILIO,
ALGAS EN MI PECERA! |
¡Auxilio, algas en mi pecera!
(Segunda y última parte)
Y SI LAS ALGAS YA LLEGARON
Existen algunas variedades de peces que se alimentan de algas y
que ayudan a mantener las algas bajo control. Algunas de ellas son
los populares peces gato, que existen en distintas variedades.
Estos peces, de carácter apacible, son unos tremendos comedores
de algas, a pesar de que sólo llegan a medir alrededor de
5 cm de longitud. Una variedad distinta es el plecostomus,
muy eficientes para retirar las altas de las superficies lisas.
Estos peces son magníficos auxiliares en el control del
moho, pero, ¿y las algas filamentosas, las que tienen forma
de arbusto? Estas pueden ser controladas por el siamés comedor
de algas, que las devora con avidez, a pesar de no interesarse en
otros tipos de algas. También puede ser de gran utilidad
el camarón de agua dulce.
Es muy aventurado asegurar que los caracoles se encuentren entre
los grandes comedores de algas, por lo que no hay que utilizarlos
con este fin, sino únicamente como un elemento decorativo
más de la pecera. Sin embargo, debemos estar seguros de que
los caracoles que compremos no devoren las plantas de la pecera,
ya que podrían acabar con ellas en poco tiempo.
Las algas también pueden ser retiradas mecánicamente,
por ejemplo raspando el vidrio de la pecera o las superficies lisas
piedras y adornos con un trapo adecuado a esa función
o con una navaja de rasurar esta última no debe usarse
en paredes de acrílico, ya que las rayaría sin remedio.
Finalmente está la posibilidad de utilizar sustancias químicas
para matar a las algas, aunque siempre existe el peligro de afectar
también las plantas y los peces. Antes de aplicarlas, es
conveniente retirar manualmente la mayor cantidad de algas que sea
posible, así como retirar los restos conforme las algas vayan
muriendo, ya que pueden ser perjudiciales para los peces. También
es útil para acabar con una invasión severa de algas
verdeazules lavar perfectamente la pecera y tratarlo con eritromicina.
EPILOGO
Después de una ardua labor de investigación y antes
de que mi novia se diera cuenta, puse en práctica, paso a
paso, cada uno de los consejos que obtuve de las distintas fuentes
que consulté. Afortunadamente la invasión no era terminal
y logré restablecer el equilibrio de mi pecera en poco tiempo
y sólo tuve que evitar que me visitara durante un par de
semanas. Al cabo de este tiempo, las algas prácticamente
habían desaparecido y no volvieron a representar una amenaza
para mi acuario.
El biólogo Rubén Fernández es un amante
del acuarismo.
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