|
Luz, calor, oxígeno y agua limpia para tus peces
Calor. Antes de introducir al pez, debes tener el
agua a la temperatura que éste necesita. La primera
vez puedes calentar el agua en la estufa, dejarla enfriar
a la temperatura deseada y conservarla con un calentador de
acuarios. Nunca realices esta operación con los peces
dentro del acuario porque pueden sufrir un choque térmico.
El calentador del acuario necesariamente debe llevar un termómetro
que nos indique siempre la temperatura del agua. Se considera
que 10 watts son suficientes para calentar cuatro litros de
agua. Para los acuarios grandes de 90 cm o más, se
necesitan dos calentadores para mantener la temperatura del
agua uniforme.
Si hay un apagón muy largo que pueda enfriar la temperatura
del agua, envuelve la pecera en papel periódico o con
una manta gruesa para evitar que se disipe el calor y se mantenga
la temperatura. Si después de estas medidas la temperatura
sigue bajando y llega a dos o tres grados, coloca botellas
o bolsas de plástico con agua caliente alrededor de
la pecera para mantener la temperatura correcta por más
tiempo.
Luz. Sin luz tus peces no viven placenteramente y
las plantas de tu acuario no crecen, ni pueden realizar su
función limpiadora; no hay fotosíntesis y por
lo tanto no hay liberación de oxígeno. Lo ideal
es ofrecerle a tus peces de 10 a 15 horas diarias de luz.
Puede ser con la luz natural durante el día, y cuando
oscurezca con luz artificial. Hay dos tipos de lámparas
para iluminar artificialmente tu acuario; las de tugsteno
y las fluorescentes.
Las lámparas de tugsteno son fáciles de instalar
y de reemplazar, pero duran poco tiempo, se les debe dar mantenimiento
continuo, y si no se controla la iluminación puede
haber un sobrecalentamiento del acuario. Las lámparas
fluorescentes son de larga duración, no hay que esmerarse
en su mantenimiento, son de luz fría, iluminan homogéneamente
el acuario y hay de varios colores para resaltar las tonalidades
de tus peces. El inconveniente es que son caras, su instalación
es un tanto complicada y comúnmente no son del tamaño
de nuestro acuario.
Es importante colocar una tapa de vidrio entre la lámpara
y el acuario para evitar la evaporación excesiva del
agua y que los peces salten fuera del acuario. Fíjate
que tanto la lámpara como el acuario cuenten con la
ventilación apropiada. Existen varios diseños
de tapas en las tiendas.
Otra manera de controlar la intensidad de la luz en la pecera
y evitar que los peces salten fuera de ella es colocar plantas
flotantes.
Filtración. Para mantener el agua de tu acuario
transparente es importante utilizar algún método
de filtración, ya sea químico, mecánico
o biológico. La mayoría de los filtros de acción
química y mecánica son en forma cilíndrica
o cajas por las que tiene que pasar el agua, funcionan por
aire comprimido o bombas eléctricas. Los filtros biológicos
son placas con ranuras y tubulares perforados y funcionan
gracias a la acción de las bacterias que crecen en
el fondo del acuario. Sea cual sea el sistema usado de filtración,
éste no deberá molestar en absoluto a los peces,
sobre todo cuando se encuentran en época de apareamiento
o crianza.
Aereación. El agua estancada contiene grandes
cantidades de dióxido de carbono, compuesto letal para
los peces, es necesario aerearla continuamente. Se puede colocar
una piedra difusora en el fondo para que produzca burbujas
y éstas mantengan en constante movimiento el agua y
se oxigene lo suficiente. Otra forma de evitar las altas concentraciones
de dióxido de carbono es que la superficie en contacto
con el aire sea lo suficientemente amplia para que el oxígeno
se diluya con facilidad, o bien usar un compresor destinado
para este fin.
|